Antes de aplicar el esmalte, asegúrate de que estén limpias y libres de aceites. Pasa un algodón con quitaesmalte incluso si no tienes color, así el barniz se adhiere mejor.
La base protege la uña y evita manchas, mientras que el top coat sella el color y le da brillo extra. ¡Es el dúo mágico para una manicura de larga duración!
El agua y los químicos son enemigos del esmalte. Al lavar platos o limpiar, ponte guantes. Además, hidratar tus manos y cutículas a diario mantiene tus uñas más fuertes y evita que el esmalte se levante.
Con estos tres pasos, tu manicura puede durar casi el doble de tiempo sin perder ese acabado impecable.