Despídete de la piel seca y las durezas con una exfoliación semanal. Puedes usar un exfoliante suave o una piedra pómez. ¡Unos minutos bastan para que la piel quede lisa y renovada!
Aplica crema nutritiva todas las noches, mejor aún si después te pones unos calcetines de algodón para potenciar el efecto. Al día siguiente, tus pies amanecerán suaves como seda.
Mantén las uñas cortas y bien limadas para evitar molestias y uñas encarnadas. Un esmalte transparente o un color vibrante será el toque final para unos pies impecables.
De vez en cuando, regálales un baño relajante con agua tibia y sales. No solo suaviza la piel, también alivia la tensión después de un día largo.